viernes, 6 de enero de 2012

Historias de Árboles

(Resumen desde acá, un artículo que me recomendo Nadia...)

Un gigantesco incendio forestal en las Torres del Paine vuelve a poner en entredicho la relación que nuestro país ha construido con la naturaleza de que es parte. Las llamas que envuelven la estepa magallánica no son, ni con mucho, las únicas que hayan asolado a los bosques del sur de Chile y, probablemente, no sean las últimas. El llamar a lo sucedido un desastre ambiental puede inducir a equívocos: desastre sin duda que es. Ambiental, ¿qué duda cabe? Pero el equívoco tiene otro origen: el de considerar que lo que ocurre a la naturaleza es en cierto modo inevitable.

A lo sumo se sancionará a la persona responsable con alguna pena remitida, se dictará un par de normas inútiles, se dispondrá de nuevo personal y, con el fin del fuego, la materia lo será del olvido.

Hay en la base de estas catástrofes, desencuentros de los que los propios árboles nos hablan.

No en vano hay quienes ven en ellos palos, metros ruma, dólares. En cualquier lugar del país los árboles y arbustos pueden ser, en realidad, considerados como sobrevivientes de la ignorancia y de las catástrofes sociales que ocurren en su derredor.

La principal fogata que les ha llevado a la extinción o cuasi extinción ha sido la voracidad humana ejercida a través del fuego directo, de la motosierra, del pastoreo de animales, del uso de leña o del subsidio forestal. El tamarugo, el quillay, el toromiro, el alerce, la araucaria chilena, el mañío son candidatos a ser piezas de museo más que del paisaje chileno.

En la raíz de los incendios y daños ambientales hay un desencuentro brutal entre habitantes y territorio habitado.

Ha primado en nosotros una curiosa voluntad de no querer ser lo que somos, de sustituir lo que tenemos por otras cosas. Hace algunos años, un periódico titulaba una de sus entrevistas señalando: “El rey es el plátano oriental y el mejor árbol para Santiago”. Los quillayes, maitenes y el olivillo quedaban excluidos, también el peumo porque “tiene un aspecto de arbusto”. Las especies nativas, por cualquiera fuera el motivo, no se consideraban en el paisajismo propugnado por el entrevistado.
El desencuentro reconoce no sólo el desprecio estético por las especies nativas sino también limitaciones lingüísticas para denominarlas, entenderlas y clasificarlas.

La dificultad de pronunciar ñirre, por ejemplo, una voz del mapudungun, no sólo habla de la odiosa relación que los chilenos tenemos con las especies nativas sino que, también, con la fonética mapuche (sabemos como pesan fonemas como el ch o el tr en las escalas de prestigio lingüístico de nuestro país), y con la histórica negación que hemos hecho de nuestra condición mestiza. Los árboles nos hablan de ello.

En las lengas y ñirres los europeos vieron sus hayas (fagus) y, para clasificarlos, su ingenio fue limitado y no pasó más allá de entender lo visto como una negación de lo que ya conocían: Nothofaguspumilio y Nothofagus antárctica, fue como respectivamente clasificaron a estos árboles.

La imaginación popular recrea los equívocos de conquistadores, colonos y otros visitantes al territorio nacional. Madres y padres proclaman criar a sus hijos “derechito” para que crezcan como los árboles, con el único inconveniente que los árboles nuestros, al modo de los arrayanes, por ejemplo, suelen hacer lo contrario.

Pero, claro, la obsesión forestal prusiana había logrado, hacia fines del siglo XVII, identificar, domesticar y plantar lo que llamaron un normalbaum, esto es, alguna especie que pudiera conformarse a los imperativos de una ciencia forestal y de un Estado que expande su control sobre un territorio cuyo “desorden” le resulta problemático... El pino fue una de tales especies y, en efecto, se hacía crecer derechito...

En la medida en que el bosque se hacía maderable y controlable desaparecían de el, leñadores, conejos, liebres, pájaros, helechos, lianas y todo lo demás que constituye un bosque. No es de extrañar, en consecuencia, que nuestras hijas e hijos entendieran como bosque lo que en realidad era una plantación.

El bosque templado apareció ante los conquistadores españoles y los colonos alemanes y chilenos como un masa vegetal desordenada, a ratos intransitable: una naturaleza que, al igual que en Prusia y Sajonia, había que controlar.

...El árbol es el modelo aristócrata para dar cuenta del pretendido noble e incluso divino origen de las familias de buena posición: los árboles genealógicos sirven al efecto y tal vez ello sea inspiración para que las clases chilenas emergentes, asociadas al furor del carbón y del salitre, importen ochenta mil árboles o más hacia fines del siglo XIX, ... La araucaria brasileña (angustiforme), las acacias, las palmeras y otras especies exóticas sirven de heraldo a los ricos de reciente cuño. El Parque Cousiño (hoy O’Higgins) es el testimonio de un Santiago poniente, ordenado de acuerdo a los cánones franceses de la época.

En el siglo XX proliferan en la ciudad los plátanos orientales, provocando la movilización en su contra de quienes padecen alergias que asocian a la especie.

Los árboles no son indiferentes a la salud pública ni a la vida política de la nación. “Se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. La fuerza poética del mensaje política y humanamente heroico del Presidente Allende conserva algo del androcentrismo propio de la época y del eurocentrismo que ha servido al país de modelo.

No son algarrobos, bellotos o palmas chilenas sino árboles típicos españoles los que se usaron como ornamentación de las casas patronales. De los Tres Álamos ni hablar. La furia antimarxista llevo al alcalde designado de Corral a eliminar los notros que embellecían la plaza de la pequeña ciudad puerto. No era admisible que árboles de flores rojas intensas se levantaran frente al edificio edilicio...

El retorno a la democracia en Chile se deja encantar con las palmeras. Las phoenixcanariensis que antaño se emplearan para señalar los cuatro puntos cardinales de la casa del patrón, obsesionan a un mandatario y se multiplican por todas partes, especialmente en el Aeropuerto Internacional de Pudahuel donde el visitante puede evocar tierras tropicales más próximas a Hawaii o a Miami que al valle del Mapocho, donde están emplazadas. El noventa por ciento de las especies allí existentes son alóctonas.

No es extraño que no sepamos pronunciar la palabra ñirre y que los digüeñes, nalcas, y piñones parezcan provenir de las profundidades de un sur desconocido, de las curiosidades de la gastronomía indígena o de libros tomados de bibliotecas ya desaparecidas.

Nuestra dislalia – al menos en lo que al mapudungun concierne – es el síntoma de desencuentro con el paisaje de que somos parte. Fruto de tal desencuentro, poco y nada importa lo que escapa al dogma estético que torna al jardín inglés en signo inequívoco del buen gusto aristocrático. Aquellas vastas franjas del territorio sólo importan si es que pueden alimentar la voracidad xenofílica de las elites centralinas.

Los árboles – y, sobre todo, los despojos de los bosques chilenos – cuentan una historia que no quiere ser oída, una historia a la que se resisten quienes prefieren entender la naturaleza como un almacén al que se puede recurrir toda vez que la tecnología, el mercado y, sobre todo, el Estado lo permitan (y, en ocasiones, incluso cuando la autoridad lo prohíbe).

Incendios, catástrofes ambientales y árboles muertos habrá mientras persista la ignorancia que, imbuida del poder que le confiere la ceguera pública, se vuelve arrogante frente a humedales, cursos de agua, arenales, bosques y estepas.

Entretanto, estaremos atentos a los resultados del próximo Rally Dakar en su paso por el desierto de Atacama.


MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
...."Deja la Vida Volar"....
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jueves, 29 de diciembre de 2011

Musica Para Navegar - Iron Maiden



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viernes, 23 de diciembre de 2011

Música Para Navegar - Vicentico



Jamas la lógica del mundo nos ha dirigido...
...
Tú me das la fuerza que se necesita para no marcharse
Tú me das AMOR


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sábado, 17 de diciembre de 2011

Carta para el hincha de la xltima vocal

Carta de un hincha COLO-COLINO a uno de al frente:

Partamos por lo primero....Felicitaciones, Hoy te levantaste siendo el campeón de un torneo continental, título que solo viene a confirmar otro hecho indiscutible, hoy eres hincha del mejor equipo de este puñado de tierra.
Te mentiría si te digo que me gustó el resultado, pero desde la goleada en Brasil hasta ahora he tenido el tiempo suficiente como para llegar a la completa aceptación. Tú, que preferiste ser precavido y no cantar victoria antes de tiempo, recién ahora le estás dando rienda suelta a toda esa alegría acumulada, esperando el momento de manifestarse. Es tu momento. Disfrútalo a concho porque parte de la magia del fútbol es que nada dura para siempre.

Por la misma razón, porque ahora solo quieres celebrar un triunfo tan bonito, sé que no estás para un análisis muy frío. Pero cuando lo estés, cuando vuelvas a estarlo, voy a ser uno de los que van a agradecer el cambio en tus argumentos.

Es cierto que por un tiempo te vas a seguir comportando como el equivalente deportivo al nuevo rico. Un roto con plata del fútbol. Soy de los que están dispuestos a pagar ese precio con tal de que salgas de la madriguera en la que llevas tanto tiempo escondido, y que ahora por fin puedas tener opiniones futbolísticas que no provengan desde el fondo de una nube de humo.

Respóndeme algo. Esta noche mágica, la cima más alta de toda tu historia, ¿la vas a olvidar en veinte años más? Supongo que no, porque eso sería darle la espalda a lo que es preciado. Entonces, ¿ahora sí vas a renunciar a la tonterita de decirnos que “vivimos de los recuerdos”? Porque cuando apilabas décadas de fracasos nunca dejaste de aferrarte a la memoria del ballet azul (refiriéndote al equipo chileno, no al Millonarios colombiano de Alfredo Di Stefano de donde alguien fotocopió el nombre).

Ahora que ganaste, ¿vas a aceptar que cualquier hincha de otro equipo te diga que ellos valen más que tú porque alientan a su equipo sin haber levantado una copa?, ¿que eso los convierte automáticamente en hinchas con más “aguante”?, ¿que, al perder, realmente están ganando?

El campeón invicto, ¿admitirá por fin que ganar no daba lo mismo que perder? El hincha fiel ¿dejará que le recuerden que las entradas para su final se agotaron de inmediato, pero que para un partido de play-offs un fin de semana fueron 3 mil personas al Sta. Laura? No te preocupes, entiendo perfectamente las razones, solo me pregunto si ahora serás capaz tú de aceptarlas también en los demás.

Siempre me pareció gracioso y paradójico que, a la hora de alabar a Marcelo Salas, sacaras un listado de datos duros y títulos (ganados en otros clubes), pero que despreciaras esa misma objetividad al hablar de Colo Colo. Ahora que tienes un título bien ganado, porque te prometo que estuvo muy bien ganado, ¿ahora sí vamos a transparentar posturas y reconocer hechos fehacientes? ¿O preferirás seguir parapetándote tras frases hechas y mitos, como eso del “estadio de Pinochet” que cada investigación se ha encargado de desmentir? Tal vez cuando Yuraszeck y el resto de la sociedad anónima terminen su estadio des el paso final hacia esa madurez que por años hemos querido ver en ti. Porque sin madurez no se puede ser grande.

El Cacique está varios peldaños por encima de todos los demás equipos y esa distancia el tiempo mismo se encargará de mantenerla y aumentarla, pero es cierto que nada de eso importa esta vez. Tú no ganas este título para alcanzar a nadie. El éxtasis de la victoria es en sí mismo el más grande premio. Por eso no voy a recurrir a la pachotada fácil de citar a uno de tus ídolos diciendo que tu copa es de cartón, ni voy a tratar de explicarte por qué los Héroes del 91' unieron y tocaron al país entero de una forma que ahora no ocurrió. Sería feo decir que recién ganaron una y nosotros tenemos tres. Esas discusiones están de más, sobre todo ahora. Tendremos toda la vida para darnos esos golpes.

Hoy prefiero parafrasear a Ernesto Sábato con eso de que no se puede combatir con un enemigo por mucho tiempo sin terminar pareciéndose a él. Tú y yo somos muy similares. Por eso prefiero tener un hijo hincha de tu equipo antes de que no le guste el fútbol. Yo sé lo que sientes ahora. Es maravilloso. Y si sufres como sufro yo con las derrotas, entonces te mereces abrazar muy fuerte esta alegría para nunca más dejarla escapar. Se va a quedar dentro de ti, ya vas a ver. Va a haber un lugar en ti donde la pelota siempre esté cruzando la línea del último gol, y te va a robar una sonrisa cada vez que pienses en ella.

No me despediré tirándote encima lo grande, lo mucho más grande que es el Cacique porque aunque no lo confieses tú lo sabes bien. Las verdades siguen siendo ciertas, se digan o no, y es por eso que yo no le tengo miedo a mirar la situación de frente, con la hidalguía de Arellano y ofrecerte un sincero abrazo fraterno. Felicitaciones. Celebra "TE LO GANASTE EN LA CANCHA".

MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros) ...."Deja la Vida Volar"....
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viernes, 2 de diciembre de 2011

La maldad que no queremos ver

(Resumen de un artículo desde El Mostrador, en este enlace: La maldad que no queremos ver)

"¿Qué lleva a un grupo de personas –quizás buenos maridos y tiernos padres- a considerar que torturar, vejar y hacer desaparecer a otros, no sólo no merece condena, sino que una celebración por ser actos de patriotismo?

Un consuelo evidente –ante tanto desprecio por la humanidad- es pensar que simplemente se trata de un grupo de fanáticos, de jubilados y pensionados de la fuerzas armadas que aprovecha su días de ocio final organizando rancios homenajes. Malos y muy malos, pero inofensivos....Febriles románticos de un tiempo en que su opinión algo importaba –como Márquez de la Plata- o simplemente perdedores políticos de una sociedad democrática que no tiene vuelta atrás.

Ojala las cosas fueran tan sencillas. No nos engañemos. Excluidos los malos y los jubilados que los idolatran, el gran drama de Chile son los herederos silenciosos del dictador. Pero no de Pinochet como figura histórica –una herencia que nadie en su sano juicio quiere cargar- sino las ideas que el dictador transitoriamente encarnó... Ideas de exclusión, intolerancia, defensa acérrima de los privilegios de clase de todo orden –tributarios, laborales, educacionales- de una minoría y un excesivo amor por el orden por sobre cualquier otra dimensión social.

Dosis de un pinochetismo silencioso que, paradójicamente, rehúye al dictador. Es el más peligroso de los pinochetismo: el que no necesita a Pinochet. Ni menos a esbirros menores como Krassnoff o el Mamo Contreras.

Y aunque nuestra pretensiosa y mediocre transición intentó esconderlos, bajo la pesada y bien intencionada excusa de la reconciliación, ahí están por todos lados: un poco de presión y aparecen como si nunca se hubieran ido.

A la más mínima alerta de peligro para el orden social que -con uñas y dientes- buscan defender aparecen con lo mejor que tienen –casi lo único-: la mano dura. Rápido exigen sanciones, aplicación de la Ley de Seguridad del Estado, incluso algunos hablan de sacar a los militares a la calle y otros se inventan delitos –como el de toma- que les permitan criminalizar cualquier disidencia y protesta social.

Están en todas partes. Algunos son alcaldes -de comunas tan importantes como Providencia-, dirigentes de partidos políticos – como el Presidente de RN -, o parlamentarios –como Moreira-.

Ahora, nada de esto es una novedad. No se trata que en razón de los febriles días de protesta que vivimos, recién caemos en cuenta de nuestro pinochetistas sin Pinochet. En rigor, siempre lo supimos. Solamente decidimos hacernos por un tiempo corto –veinte años- los distraídos.

Era la maldad que no queríamos ver.

Ahora, caída la mascará de nuestro autoengaño la duda se torna en vital: cómo haremos para reconciliarnos de verdad –no para la foto como en los tiempos de la Concertación- con una parte relevante de los chilenos con poder, pensando, en silencio la mayor parte de las veces, que las víctimas de Krassnoff “algo hicieron” –no repartían leche en palabras de Labbé-, para merecer caer en manos de asesinos y torturadores militares.

Y lo que es peor, cómo hará la democracia chilena para hacerse cargo del corazón del problema de cómo construir una sociedad más justa, igualitaria y reconciliada con el pinochetismo “sin Pinochet” y sus ideas dando vueltas por prácticamente todas las instituciones relevantes del poder en Chile... Como creo que han demostrado estos febriles meses, la construcción de una sociedad justa y reconciliada es mucho más que abrazos y fotografías de decorado... La reconciliación y la construcción de una sociedad justa es una cuestión de convicción democrática. De esa que ha llevado a otros en otras sociedades, puestos en la misma posición que nuestro pinochetistas, sencillamente a pedir perdón.

Pero ahí está lo más difícil de todo: para la “maldad que no queremos ver” la democracia y la justicia no son cuestión de convicciones. Son simplemente cuestión de estrategia para sus ideas: la defensa cerrada de una sociedad desigual hasta el ideal.

En todo caso, dejar de pensar que el pinochetismo es una cuestión de unos pocos malos radicales, como Krassnoff, es un primer paso para salir del engaño y ver la maldad que durante tanto tiempo no quisimos ver."


MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros) ...."Deja la Vida Volar"....
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