viernes, 11 de septiembre de 2009

Desarrollo Sustentable - Ley de Bosque Nativo

Hoy en La Nación viene una carta escrita por mi amiga personal en que se manifiesta por la coyuntura con respecto a la Ley de Bosque Nativo y sus posibles efectos en la industria; suscribo plenamente a sus opiniones y creo que cada uno desde sus distintas áreas de acción y en cada una de nuestras dimensiones (laborales, sociales y familiares) debiera trabajar para hacer realidad estas visiones de futuro y de desarrollo. Les dejo, sin más vueltas, la carta:

"En los últimos días hemos leído opiniones de ministros, parlamentarios y representantes de grandes empresas en torno a la Ley de Bosque Nativo y su supuesto impacto negativo en el desarrollo de proyectos de inversión forestales y eléctricos. Es lamentable leer frases como “lo único que hace la ley es detener la inversión y el desarrollo del país”. Llama la atención que sectores de un país que pretende crecer con responsabilidad y cuyo desarrollo se basa, supuestamente, en prácticas sustentables, cuestionen las escasas regulaciones con que contamos en materia ambiental.

Promulgada el año pasado, pero aún sin vigencia por la demora en la dictación de sus reglamentos, permite realizar actividades que involucren alterar ecosistemas siempre que se realicen con responsabilidad, y no prohíbe ni limita el desarrollo de proyectos de inversión y menos el desarrollo. Estas regulaciones son muy necesarias si perseguimos un verdadero desarrollo sustentado en adecuadas prácticas conducentes a mejorar las condiciones ambientales, sociales y económicas de las regiones o localidades donde se aplican.

Estamos ante un nuevo escenario en que el cambio climático se manifiesta con claridad, donde la responsabilidad social y ambiental es asumida por numerosas instituciones y empresas y en que se avecinan crisis por escasez de energía y agua para consumo humano. Si los empresarios, los gobiernos y la sociedad fuésemos conscientes de que sin recursos naturales no podemos subsistir, no existirían visiones tan limitadas y cortoplacistas.

Jennifer Romero V., Ingenieros forestales por el bosque nativo"


MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
...."Deja la Vida Volar"....
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miércoles, 9 de septiembre de 2009

MUSICA PARA NAVEGAR



"NUNCA, PERO NUNCA, ME ABANDONES CARIÑITO"



Calentando el 18... y el partido de Chile contra Brasil, por qué no


MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
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martes, 8 de septiembre de 2009

Educación 2020

Mario Waissbluth ayer en radio cooperativa; reafirmando alguno de los conceptos que rescaté ayer en este artículo













MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
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lunes, 7 de septiembre de 2009

Galeano Otra Vez!!! ("Úselo y tírelo")

Hoy viene en El Ciudadano un artículo de Eduardo Galeano, sobre las cosas desechables...las cosas, no los valores o las relaciones personales o las mismas personas..sólo sobre las cosas desechables... Yo no soy de su generación, y me reconozco en alguna de sus descripciones, al botar cosas que podrían durar un poco más....Pero bueno, acá se los dejo... después de leerlo: "Úselo y tírelo"

"Úselo y tírelo

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor.. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?

¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo).

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.

por Eduardo Galeano"

MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
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¿OVEJAS TRANSFORMÁNDOSE EN LOBOS?

"La Educación no consiste en llenar un cántaro sino en encender un fuego“
William B. Yeats, 1865- 1939

A fines de agosto se llevo a cabo la conferencia PERCADE 2009 (la misma donde estuvo Bielsa), que reunió al mundo del "trabajo y la empresa" para discutir sobre el perfil del país de cara al mercado internacional. El Mostrador al anunciar el evento señalaba que "el encuentro se vislumbra como el escenario ideal para pensar en conjunto el Chile Futuro...con el objetivo de ser una alternativa real para construir un país mejor para todos."

En ese marco es que Mario Waissbluth de Educación 2020 expuso sobre esta iniciativa, y es un resumen de dicha presentación lo que quiero entregarles en este artículo. Bajo el título "¿OVEJAS TRANSFORMÁNDOSE EN LOBOS?" (en alusión al logo de la Conferencia que llamaba a preguntarse si Chile es o más bien parece, un "lobo con piel de oveja") presenta los fundamentos que llevan a impulsar la iniciativa de Educación 2020, que no es otra cosa que un movimiento ciudadano que "convoca a los chilenos a sumarse a una campaña para presionar por una mejor educación para todos".

La presentación comienza señalando cuál es la "raíz principal de nuestros males"; raíz que en la perspectiva del autor se encuentra en "una herencia de 500 años de clasismo, elitismo y racismo", en la que se encuentra América Latina. Este clasismo, elitismo y recismo viene desde el Siglo XVI con Martín Lutero, cura excomulgado en 1520 por sus teorías que inspiraron la Reforma Protestante produciendo "un cisma que cambió la historia de Occidente". Cisma que encontró como respuesta de "la jerarquía eclesiástica": la Contrarreforma; que, en pos de renovar la Iglesia y evitar el avance de las doctrinas protestantes, significo "poner un puño de hierro sobre sus territorios. Quien osara pensar, innovar, comerciar, o leer algo no autorizado por la Iglesia, era torturado o incinerado por la Inquisición... y este puño de hierro duró casi 4 siglos."

Continua con varias citas a intelectuales americanos del siglo XIX y XX; entre ellos Andres Bello, Vicente Huidobro o un Arzobispo de Santiago, citas que a continuación detallo:

"El círculo de conocimientos que se adquiere en estas escuelas erigidas para las clases menesterosas, no debe tener más extensión que la que exigen las necesidades de ellas: …lo demás no sólo sería inútil, sino hasta perjudicial, porque,
además de no proporcionarse ideas que fuesen de un provecho conocido en el curso de la vida, se alejaría a la juventud demasiado de los trabajos productivos..."
Andrés Bello, Educación, El Araucano, 1836

"La desigualdad de condiciones y de fortunas nace de la desigualdad natural de talentos, aptitudes y fuerzas; y no está en la mano del hombre corregir esa desigualdad, porque no está en su mano igualar la condición de todos”.
Señor Doctor Mariano Casanova, Arzobispo de Santiago de Chile, 1891

“La raza chilena es tonta por naturaleza y aunque ello es muy triste no tiene remedio, a menos que llevemos 500 mil europeos por año”
Vicente Huidobro, 1924

“Aunque pasen cien años, los rotos, los cholos o los gauchos no se convertirán en obreros ingleses... En vez de dejar esas tierras a los indios salvajes que hoy las poseen, ¿por qué no poblarlas de alemanes, ingleses y suizos?..."
Juan Bautista Alberdi, intelectual y estadista argentino, 1934

De todas estas citas, Waissbluth, nos propone una posible conclusión: “¿para qué gastar esfuerzo, tiempo y dinero en educar a los mapuches, cholos y rotos, o peor aún, sentarlos en las mismas aulas que nuestros hijos?”... Esa definición y la herencia de 500 años de "clasismo, elitismo y racismo" es contra lo que Educación 2020 se ha propuesto luchar; contra la "raíz torcida, culturalmente muy arraigada, de la inequidad social y educativa....No es fácil y tomará tiempo".

Luego la presentación nos demuestra datos concretos que permiten visualizar el problema. "El promedio de Chile en SIMCE 4° Básico es 250 puntos: los niños suman, y también restan 3 dígitos, y pueden leer … pero no entienden el contenido del párrafo." Con 300 puntos, 50 más que el promedio hoy en 4° básico, se considera un SIMCE “razonable”: que significa que "un 75% del aula está en el nivel previsto para un niño de 4° básico"... Hoy día no conseguimos ser "razonables"

En el caso del SIMCE de 8° básico, el promedio nacional es "de 250 puntos: el alumno puede sacar una idea de un párrafo pero no puede usarla. Por ello, no puede usar el lenguaje para aprender otras materias". En este mismo nivel: tener 200 puntos, solo 50 puntos menos que el promedio, "significa analfabetismo funcional": es decir que se reconocen las letras y los números, pero "no se pueden ejecutar operaciones con ellos".

El país ha "avanzado en cobertura, jornada escolar completa, y estamos mejor que (casi) todos los países de América Latina. Pero … En Chile escogimos NO pagar el costo de aumentar la calidad junto con la cobertura, y por ende deterioramos gravemente la carrera docente. Además, rebajamos negligentemente el status social, la formación, los incentivos y el ingreso de las carreras técnicas, con lo cual tenemos una pirámide totalmente invertida"

La presentación continúa preguntándose cuál o cuáles son las razones para seguir tolerando esto en la actualidad, algunas de las razones son:
"Porque la educación es el único ámbito que tiene costos políticos y financieros de corto plazo y resultados de largo plazo.
Porque para la ciudadanía - comprensiblemente - la percepción de problemas más urgentes va por el lado de la delincuencia, el desempleo, el ingreso, la
vivienda y la salud. La educación no da votos …
Porque la grieta ideológica entre “estado” y “mercado” ha paralizado casi todas las reformas educativas relevantes para la escuela y el aula."

No estamos frente a un problema exclusivo de políticas educativas implementadas por las autoridades; este:
• "ES UN PROBLEMA DE IDENTIDAD NACIONAL
• ES UN PROBLEMA DE IMAGEN DE NOSOTROS MISMOS
• NO PODREMOS VESTIRNOS FUERA DE CHILE CON NINGUNA “PIEL” CREIBLE SI NO GENERAMOS UNA DEMOCRACIA:
– DIGNA,
– TOLERANTE DE LA DIVERSIDAD,
– EQUITATIVA
– INCLUSIVA"

Lo que se quiere entonces es que se logre educación de Calidad para todos; lo que no es otra cosa que permitir que "todos los niños logren un estándar mínimo: De lectoescritura y aritmética… De confianza en si mismos… De habilidad para plantearse y resolver un problema, de aprender a aprender… Del importantísimo “rigor de hacer las cosas bien”… De no aceptar conocimientos acríticamente y sin explicaciones de fondo… De principios esenciales de trabajo en equipo, solidaridad, respeto por los derechos de los demás, y ejercicio de la democracia..."

Por último, la presentación termina con un llamado a la elite de Chile (a la cual muchos de nosotros en cierta medida pertenece, y no queremos reconocerlo, para esto vean la CASEN del 2006: si en tu familia el ingreso per capita es sobre $130.000, estas en el 40% más rico de la población), señalando que esta "tiene una gran deuda histórica que reparar. Los intereses se han venido acumulando durante 500 años."...
Es hora de empezar a pagar, entre todos (desde nos encontremos, siempre habrán unos más cerca que otros), esa deuda

Les dejo un vídeo sobre la iniciativa...



La presentación, y otros documentos de Educación 2020, pueden obtenerlos desde acá


MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
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