domingo, 27 de febrero de 2011

¿Es Necesaria Castilla?.... pan para hoy y hambre para mañana

(copio íntegramente artículo aparecido en EL POST el 25 de febrero)

Autor: J. Miguel Hernández
Posteado en El Post

Hoy se aprobó definitivamente la evaluación ambiental de la polémica Central Castilla. En pocas horas, ya hemos visto toda clase de comentarios y argumentos, en su mayoría en contra de esta aprobación, ante lo cual surge la duda de si era realmente necesario aprobar este proyecto. En mi humilde opinión, aunque lamentable, claramente era necesario.

Antes que todo, la aprobación de Castilla en nada soluciona el complejo panorama de suministro energético que vive el país en lo inmediato, ya que la puesta en marcha de las primeras unidades de esta central se realizarán en al menos un par de años más. Sin perjuicio de ello, los cerca de 2.200 Mw que aportará en el futuro significarán un cierto alivio a la estrecha disponibilidad energética que tenemos y que, sin duda, seguiremos teniendo en el mediano plazo. Ante este escenario Castilla es necesaria.

El país necesita de energía para crecer y no podemos seguir sosteniendo el respaldo de nuestra fuente energética en base a diesel, como ocurre hoy. El precio de la energía ha subido en un 60% en los últimos 5 años, básicamente por el mayor aporte del diesel, y si se considera que por cada punto de aumento en el costo de la energía el crecimiento del PIB se contrae en 0,16%, podemos concluir que en estos 5 años hemos dejado de crecer casi un 10%, lo cual no sólo afecta el empleo y los salarios de los chilenos sino que le resta competitividad a nuestra economía respecto a otras de la región, que cuentan con energía más barata y están geográficamente más cerca de los centros de consumo. Ante este escenario Castilla es necesaria.

Por otra parte, la matriz energética debe estar diversificada, en el sentido que no todas las fichas deben estar puestas en una sola fuente de generación. Lo mismo que el viejo dicho de no poner todos los huevos en la misma canasta, ya que depender de un solo medio de generación estratégicamente nos hace vulnerables. Dentro de este paño de opciones, nuestra legislación establece que siempre va a despachar (el primero en inyectar energía al sistema) el generador más barato -el agua-. Y en este caso el carbón viene en segundo lugar, siendo más barato que el GNL y el Diesel. Ante este escenario Castilla es necesaria.

Estos tres argumentos nos demuestran que de un simple y rápido análisis, Castilla es necesaria para soportar, en parte, el crecimiento de la demanda energética de esta década y en términos de reducir la participación del diesel como elemento de generación. No obstante, a mi juicio, es lamentable que nuestra matriz energética se siga carbonizando. Castilla es necesaria, pero significa el mal menor.

Ya no es ningún mito el hecho que el aumento de las emisiones de CO2 afecta y afectará el clima en lo que queda de este siglo, con severas consecuencias para la población mundial. Por mucho que aún queden escépticos respecto a esta materia, el mundo camina en dirección a regular y castigar las emisiones de carbono. Si bien, las últimas cumbres sobre cambio climático no han concluido en un sistema global que regule este asunto, ya han comenzado a aparecer regulaciones unilaterales, como la europea de control de emisiones, que poco a poco van a obligar a los líderes mundiales a definir una política común de emisiones. Ante este evento futuro, si seguimos apostando a tener una matriz energética altamente carbonizada lo vamos a pasar mal, no porque nos falte energía -tal vez hayamos solucionado la coyuntura particular de escases que estamos viviendo-, sino porque nuestros productos van a ser severamente castigados en precio, impuestos y opciones de consumo. Ante esta realidad, las apuestas como Castilla pueden significar pan para hoy y hambre para mañana.

Este futuro escenario parece ridículo si consideramos las enormes reservas hídricas con que el país cuenta y que, por múltiples razones, no han sido explotadas. Este gobierno y los que vengan deberán tener el coraje de sacar adelante más proyectos hídricos, especialmente aquellos situados de la IX Región al sur, donde la hidrología es más estable que en la zona central lo que minimiza los riesgos de estrechez hídrica puntuales como el fenómeno de la Niña. Pero para que ello ocurra, debe haber conciencia país de que existirán impactos ambientales, personas afectadas y pérdidas de valor paisajístico.

El crecimiento no es gratis, lo cual también genera un desafío para que las compañías generadoras innoven e inviertan en proyectos menos invasivos y en medidas de mitigación, reparación y compensación adecuadas. Si no logramos ese acuerdo, seguiremos echándole diesel a la maquinita… que es como guardar la basura bajo la alfombra.


El enlace al artículo por acá

MANU(el Andres) SANDOVAL (Baros)
...."Deja la Vida Volar"....

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